Los Reyes de España potencian las Relaciones Transatlánticas celebrando la influencia de España en Estados Unidos

Los Reyes de España, Felipe VI y Leticia, acompañados del Ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, realizaron su segunda visita a Estados Unidos este año 2018 entre los días 14 y 19 de Junio. Este viaje oficial como monarcas tiene lugar tras su primer encuentro con el Presidente Barack Obama en septiembre de 2014.

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Esta visita oficial tiene por objetivo conmemorar la influencia de España en San Antonio, Texas, con la celebración del 300 aniversario de su fundación, evento al que cabe sumar la celebración del tricentenario de la ciudad de Nueva Orleans, en Luisiana.

Aún así, y sin restar un ápice de importancia a los lazos culturales e históricos que unen a ambos países, hay mucho más en juego en la visita al Despacho Oval. En primer lugar, la necesidad, por ambas partes, de estrechar y fortalecer las relaciones bilaterales en una agenda y contexto internacional en constante cambio. En segundo lugar, tratar temas más controvertidos como la inmigración irregular, el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán y/o el proteccionismo.

En términos estratégicos, es la Defensa el nexo clave de unión entre ambos territorios. Estados Unidos cuenta con dos bases militares: Rota (Cádiz, Andalucía) y Morón (Sevilla, Andalucía), enclave estratégicos de cara a Europa, Oriente Medio y, sobre todo, África. Tanto es así que Morón se ha transformado en una base operativa que proporciona un espacio único para la defensa de los intereses estadounidenses en el Mando para África del Pentágono (AFRICOM). Por su parte, en la Base Naval de Rota se estacionó en 2014 un buque destructor perteneciente a la Armada de Estados Unidos, USS Donald Cook, con capacidad para lanzar misiles guiados y de apoyo a la misión de la OTAN. Más allá de las cuestiones relativas al aparato logístico, la base de Rota supone un espacio único para la realización de ejercicios bilaterales y multilaterales, de seguridad y estabilidad marítima y cualquier otra actividad orientada a proteger al espacio europeo y al Mediterráneo.

Bases militares estadounidenses en España | Sutori

 

Si España es geoestratégicamente importante para Estados Unidos, Estados Unidos lo es para España en términos económicos y financieros.

Según datos de diferentes fuentes, Estados Unidos es el primer inversor en España, registrando un elevado porcentaje del total de las inversiones realizadas en España, siendo los sectores de la energía eléctrica y el gas, las actividades inmobiliarias, los servicios financieros, las telecomunicaciones y suministro de energía, comercio al por mayor y la educación su principal objetivo.

Por su parte, España, noveno inversor en el gigante americano, realiza cerca de un 14% de su inversión en Estados Unidos, llegando a superar la inversión directa de Estados Unidos en España, en los sectores financieros, el suministro de energía eléctrica (convencional y renovable), el comercio al por mayor, la construcción de edificios y la programación y consultoría informática.

Por ejemplo, en Texas, una de los Estados que los Reyes han visitado y con mayor influencia hispana, el crecimiento económico es constante debido a la ausencia de una “burbuja inmobiliaria” y a la explotación del petróleo por medio del “fracking”. Este continuo desarrollo económico ha posibilitado la presencia de empresas españolas en el territorio. Reflejo de ello, el dominio en el sector bancario de BBVA Compass, el banco más grande a nivel estatal; el principal suministrador eléctrico, y filial estadounidense de Iberdrola, que tiene su mayor parque eólico en todo el mundo, está a cargo de Avangrid; la gestión de gran parte de las autopistas del Estado se lleva a cabo por Ferrovial y/o la presencia de la española Repsol con sede en Houston.

Por tanto, son diversos los actores de esta relación y, por ende, las oportunidades de cara al futuro, a través de la proclama de acuerdos, reuniones de alto nivel o visitas continuadas.

Sin embargo, las nuevas políticas adoptadas por la Administración Trump en tres materias principales, la inmigración irregular, la imposición de aranceles y la política proteccionista y el abandono del Acuerdo de París contra el cambio climático supone un abanico de retos y debates acalorados frente a la posición de España en lo que a las tres políticas se refiere.

En lo que a política migratoria respecta, la decisión adoptada por el Presidente americano, posteriormente enmendada, de separar a los menores extranjeros que crucen la frontera de Estados Unidos con sus familias se contrapone de manera radical a la decisión adoptada por el actual Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de acoger en territorio español a los inmigrantes del Aquarius, rechazados por los gobiernos de Italia y Malta, y de crear, junto con el gobierno francés, centros cerrados para inmigrantes en Europa, a la espera de su acogida o no a la condición de refugiados. El plan reflexiona a favor de la cooperación con aquellos países de origen de los inmigrantes, mayor protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea y una mejora en los mecanismos de solidaridad entre Estados miembros.
Respecto a la imposición de aranceles a productos de origen europeo, y por tanto español, Estados Unidos ha decidido imponer un gravamen del 15% al 25% (pero también a productos canadienses y mexicanos) en lo que a la importación de acero, aluminio, textil, calzado, accesorios, industria e agricultura. Según la Comisión Europea, que ha dado luz verde a imposición de aranceles adicionales a productos estadounidenses, el impacto de estas medidas ascendería hasta los 64.000 millones. Una decisión que, según los mandatarios europeos, no beneficia a nadie, ni siquiera al propio Presidente americano.
Por último, bien conocida fue la decisión del Presidente americano de abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático. Además, Estados Unidos es uno de los principales productores de energías tradicionales como petróleo, carbón, gas natural o energía nuclear, fuentes de energía dañinas para el planeta. Si bien es cierto que también han apostado por la producción de energías renovables, destacando la gran apuesta solar, eólica, renovable o hidroeléctrica, el abandono del Acuerdo no genera mayores expectativas. Decir tiene que esta postura choca con la firme posición del Presidente la tomada por los representantes políticos en Texas, con un elevado y creciente porcentaje de hispanos, en favor al Acuerdo de Paris.

Sin embargo, una de las nuevas apuestas del ejecutivo español ha sido el impulso al uso de energías renovables, con las ayudas económicas necesarias, y el cierre de las centrales nucleares, al final de su contrato de concesión (2024).

Por todos y cada uno de los aspectos previamente mencionados (Defensa, Economía, Inmigración, Cambio Climático, Comercio) y muchos otros, y por la relación de hermandad histórica entre ambos territorios es necesario un nuevo enfoque, y una nueva actitud de la administración estadounidense, en lo relativo a la economía, a la política, a la cultura y a la solidaridad.

 

*Cristina González Arribas es editora de consultoría de The Kootneeti por los asuntos de UE. Tiene un título en Ciencia Política y Relaciones Internacionales desde Universidad de Barcelona, España.

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